El Capo Oficial

Vendiendo pan y café en un barrio de pros***** y dro*** pagué mi primera canción

Hola, soy El Capo de la Jugada 😁🦅, y hoy quiero contarte cómo conseguí el dinero para pagar mi primera canción en un estudio de grabación profesional.

Era el año 2016. Me encontraba en Colombia (había llegado desde España hacía más de un año). Estaba viviendo con mi abuela, en una finca ubicada en un corregimiento del departamento de Nariño, llamado Casabuy.

Para quien no sepa qué es un “corregimiento” en Colombia, es una división territorial de un municipio. Coloquialmente hablando, es como una zona rural que está alejada del pueblo principal. En este caso, Casabuy tiene alrededor de 600 habitantes, mucha vegetación, montañas, y una carretera de difícil acceso. 🌿🚜

Con las fotos que mostré antes, creo que ya se pueden hacer una pequeña idea del lugar. Yo vivía muy bien: en un condominio cerrado, con piscina, una casa grande, un clima increíble… era como estar de vacaciones continuamente 😌🌴. Pero había un inconveniente…

Era un sitio demasiado aislado, lejos de la población y de la ciudad de Pasto. La única forma de salir de allí era en “chiva”, un transporte tradicional y artesanal muy típico de Colombia 🚍🎨. El problema era que esa chiva solo salía dos veces a la semana hacia la ciudad.

El último tramo del camino era un precipicio enorme 😳. Cualquier error, y el vehículo podía caer al vacío. La chiva tardaba cerca de 2 horas en un trayecto que en coche sería de apenas 30 minutos, porque debía hacer muchas paradas para recoger pasajeros y cargas: costales de papa, tomate, fruta… incluso alguna vez vi armarios, o una moto completa arriba 😂🛵📦.

Todo esto, sumado a que vivía tan lejos de la ciudad (y recordemos que en ese entonces las redes sociales no eran lo que son hoy), hizo que sintiera la necesidad de buscar la manera de irme de allí. Yo necesitaba empezar a tomar acción con respecto a mi sueño de ser artista: tenía que grabar mis canciones, pero en un estudio profesional.
Para lograrlo, tenía que estar cerca de la ciudad, así que llegué a una conclusión muy simple:
“Tengo que buscar un trabajo.”

Cuando lo decidí por completo, hice mi Curriculum Vitae (en Colombia, “hoja de vida”) y aproveché uno de los días en los que salía la chiva. Me fui con 20 copias impresas a probar suerte.

Estaba muy nervioso 😰. No conocía casi la ciudad y, como tampoco llevaba mucho dinero, caminar fue mi única opción. Recorrí varios kilómetros entregando hojas de vida en los lugares donde me la recibían.

Ese día tuvo dos anécdotas que jamás olvidaré:


✦ 1. El supermercado y el “jefe”

En medio del recorrido, entré a un supermercado grande y fui directo al área administrativa. Justo parecía estar ahí el jefe. Me acerqué y le dije, con respeto, si podía recibir mi hoja de vida porque estaba buscando trabajo.
Me contestó de muy malas maneras que no le interesaba. Yo insistí, al menos para que la recibiera, y él simplemente se rió de forma despectiva y me dijo que me fuera.

Pasé tanta vergüenza que apenas salí, se me salieron las lágrimas 😔. Respiré un momento, me sequé la cara y seguí repartiendo. No había ido hasta allá para rendirme.


✦ 2. El local inesperado

Después de varias horas caminando, cansado y con la última copia en la mano, entré al primer local que vi por el camino. Le dije a la dependienta que buscaba trabajo y que si me podrían contratar allí. Ella comenzó a reírse y llamó a otras dos trabajadoras, que también me miraron y se reían.
Yo no entendía nada, hasta que una de ellas me dijo:

“Joven, este local es de ropa interior para mujeres.”

En ese momento, el que terminó riéndose fui yo JAJAJA 😆👙.

Pasó así la mañana, hasta que logré entregar los 20 currículums por toda la ciudad. Estaba satisfecho, cansado, pero ilusionado: ya había dado el primer paso para cumplir mi sueño. Mi plan era simple: esperar una semana. Si no me llamaban, volvería con otros 20… y así hasta encontrar el trabajo que necesitara para pagar mis canciones.

Ya en la casa de mi abuela, después de un viaje de casi 2 horas en chiva, recibí la llamada que tanto esperaba. Era la dueña de un negocio ubicado en una zona un tanto “conflictiva” de la ciudad. Recuerden que yo no conocía casi nada, así que repartí hojas de vida por cualquier sitio que pareciera aceptarlas. Resulta que esa zona era conocida por la prostitución y todo lo relacionado: peleas frecuentes, robos, venta de drogas, etc. 💥

La señora tenía un puesto de venta de panes de bono y buñuelos con café, productos típicos de la región, y necesitaba a alguien que aprendiera a hacerlos para encargarse del puesto junto a otra trabajadora. El pago era de 2.000 a 3.000 pesos la hora (hoy en España serían entre 50 céntimos y 1 euro). Aunque el dinero era muy poco, acepté porque ella me prometió que luego me pagaría más en “otro negocio que tenía en otro lugar de la ciudad”…
(Spoiler: nunca se crean eso, me explotaron JAJA 😂).

Pocos días después, me mudé a la casa de mi tío, que vivía en la ciudad de Pasto, y comenzó mi nueva e intensa aventura.

Tenía que entrar a mi puesto a las 5:00 a.m. para alcanzar a preparar los panes y el café. El trayecto era complicado: yo tenía 19 años recién cumplidos, sin carnet, sin vehículo y sin transporte público disponible a esa hora, por lo que debía ir a pie. Durante esos caminos, presencié peleas, detenciones policiales, y varias veces se me acercaban trabajadoras sexuales (muchas de ellas trans) para ofrecerme sus servicios. Las rechazaba con respeto y seguía caminando. Eran escenas fuertes para alguien de 19 años que acababa de salir de un pueblo y que solo quería grabar música.

Siempre recordaba por qué estaba haciendo todo eso. Pensaba en mis padres, que estaban a 12.000 kilómetros de distancia, y eso me daba fuerza. Además, aunque era duro, estaba viviendo una experiencia tan extraña que hasta me parecía interesante.
Al puesto llegaban clientes de las trabajadoras sexuales, e incluso ellas mismas. Me pedían café con pan de bono, recién horneado por mí. Yo intentaba darles el mejor café y el mejor pan posible, porque muchas veces se les notaba la tristeza… y eso me partía el alma 💔.

Pasaron así dos meses, hasta que por fin pude completar el dinero que necesitaba para grabar mi primera canción en un estudio llamado Sur Productions. Me cobraban 200.000 pesos por tema (en España hoy serían entre 40€ y 70€).
Ese momento fue increíble. No solo por el dinero, sino por todo lo que tuve que vivir para llegar hasta allí.
Había pagado mi primer paso como artista con mis propias manos. 🥹🎤🔥

Pasto, Colombia

🎧 Te presento la primera canción que grabé

Gracias al dinero que gané en mi primer trabajo, pude cumplir mi meta: entrar por primera vez a un estudio profesional.
Aquí está ese primer resultado, el inicio de todo. 👇🔥

“No nació de lujo, nació de sacrificio. Cada letra huele a pan recién hecho y a madrugadas caminando entre calles peligrosas. Esta canción no empezó en un estudio… empezó con las manos amasando pan para pagar un sueño.”

Tu apoyo no compra un producto. Ayuda a que mi historia siga existiendo. Gracias por ser parte de este sueño. 🖤🔥

3 respuestas a “Vendiendo pan y café en un barrio de pros** y dro pagué mi primera canción”

  1. Menuda historia uff!!!No lo tuviste fácil pero aquí sigues dándolo todo,eso tiene mucho valor ya sabes pa’lante siempre!!!y si te caes te ayudaremos a levantarte !!#fans#

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *