El Capo Oficial

Tenía 16 años y no quería nada… hasta que llegó la música.

"De sentir que todo daba igual, a encontrar en la música el sentido de mi vida." El Capo de la Jugada

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Hola, soy Mario Caviedes, conocido como El Capo de la Jugada 😁, y quiero contarte cómo nació en mí la necesidad —porque no fue una simple idea, realmente lo necesitaba— de componer y crear música.

Me encontraba en plena adolescencia, más o menos en el año 2011 o 2012, cursando segundo de la E.S.O. (si me equivoco con las fechas, lo siento jeje). Desde hacía tiempo sentía que algo no iba bien… Por ser y pensar diferente, o quizás por venir de otro lugar, sufrí lo que hoy se conoce como bullying. En esa época no se hablaba tanto del tema, los profesores no solían implicarse demasiado e incluso todavía existían docentes que corregían con gritos o pequeños golpes (algo que hoy resultaría impensable).

El capo de la jugada adolescente

A todo eso se sumaba la sensación de no encajar en ninguna parte. Nos habíamos mudado varias veces y no lograba encontrar personas (niños o adolescentes en ese entonces) con mis mismos intereses, gustos o aficiones. Con los años descubrí por medios de pruebas psicológicas y de personalidad realizadas por psicólogos que soy una persona con altas capacidades intelectuales (AACC) —mal llamados “superdotados”—, pero eso es algo de lo que hablaré en otra ocasión si alguien me lo pide. Incluso dentro de mi familia, aunque mis padres siempre han sido mi mayor ejemplo e intentaron entenderme, yo sentía que no lograba transmitirles lo que pasaba por mi cabeza. Quizás me faltaban herramientas para expresarlo y poco a poco comencé a aislarme. Pasaba horas en mi habitación, leyendo sobre temas de mi interés e intentando encontrarle un sentido a la vida. No encontraba motivación para nada… En el instituto no sacaba buenas notas y acumulaba quejas o expulsiones por indisciplina.

Un día, mientras pensaba encerrado en mi habitación, rompí a llorar. No entendía qué me sucedía ni por qué me atormentaban tantas preguntas: ¿por qué me encantaba aprender pero odiaba el instituto?, ¿por qué sentía esa necesidad de encontrar el sentido de la existencia? Me sentía frustrado, sin rumbo, y por primera vez pensé en dejar este mundo… un mundo en el que parecía no haber lugar para alguien como yo.

Entonces ocurrió algo que cambió mi vida para siempre. Mientras lloraba puse en YouTube la canción de Eminem: “Lose Yourself”, y todo cambió en un instante. Fue como si de repente recuperara las ganas de vivir. Ese momento sigue siendo uno de los más mágicos de toda mi vida.

Hacía ya uno o dos años que escribía poesía (de eso hablaré en otro artículo). Era mi manera favorita de desahogarme: ponía en versos todo lo que sentía y, al hacerlo, lograba recuperar la calma. Hasta entonces no era más que eso, un refugio personal, un lugar donde recargar energías.

Escribiendo mis primeras canciones

Pero cuando escuché esa canción, algo dentro de mí se encendió. Sentí la necesidad de entender su letra, así que busqué la traducción al español. Al terminar de leerla comprendí algo que hasta hoy sigue siendo el motor de mi vida:
“Quiero guiar a otros que, como yo, se sienten diferentes, que no encuentran cómo expresarlo y que necesitan ser entendidos.”

¿Cómo iba a lograrlo? Ya tenía una herramienta: la poesía. Solo me faltaba encontrar una forma de hacerla llegar a muchas más personas. Entonces lo vi claro: la música, concretamente el rap. Descubrí que era poesía cantada, esa misma poesía que otros raperos plasmaban en una instrumental y que lograba sanarme el alma sin conocerme. Yo quería hacer lo mismo. Yo quería ser como ellos…

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